¿Vale la pena sufrir por alguien?

Anoche salí y me encontré con una persona por la que sufrí mucho (tonta de mi) al verlo me acordé de un texto que me hicieron leer y me hizo comprender y dejar de mirar atrás. No se si ya lo leyeron, a mi me hizo muy bien leerlo es su momento.
Algo que me sorprende es la capacidad que tenemos para sufrir y aguantar por amor los desprecios de la persona supuestamente amada.
¿Qué necesitamos o qué nos hace falta para estar aferrados a alguien que sabemos no nos conviene?, ¿qué en nuestro interior nos motiva a no dejar ir a alguien que su sola presencia nos lastima y hace que perdamos poco a poco nuestra propia identidad y autoestima?, ¿porqué sufrimos por alguien que perdimos, aún y cuando ya nos habíamos convencido que su partida era lo mejor para nosotros?
En alguna parte alguna vez leí "El amor verdadero libera, no te hace esclavo de la voluntad ni del estado de ánimo de la otra persona. El amor verdadero te hace ser tú y te lleva a límites inimaginables. Te impulsa a dar lo mejor de tí, no porque tengas a la otra persona a tu lado, sino porque esa persona te ayuda a descubrirte".
¿Qué tan dispuestos estamos a sufrir por alguien?


Cuentan que una bella princesa estaba buscando consorte. Aristócratas y adinerados señores habían llegado de todas partes para ofrecer sus maravillosos regalos. Joyas, tierras, ejércitos y tronos conformaban los obsequios para conquistar a tan especial criatura.
Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo, que no tenía más riqueza que amor y perseverancia. Cuando le llegó el momento de hablar, dijo: "Princesa, te he amado toda mi vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Esa es mi dote..."
La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar: "Tendrás tu oportunidad: Si pasas la prueba, me desposaras".

Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento. De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, la cual con un noble gesto y una sonrisa, aprovaba la faena.
Todo iba a las mil maravillas. Incluso algunos optimistas habían comenzado a planear los festejos.
Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de zona habían salido a animar al próximo monarca. Todo era alegría y jolgorio, hasta que de pronto, cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplegidad de la joven princesa, se levantó sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar.

Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño lo alcanzó y le preguntó ¿Qué fue lo que te ocurrió? ... Estabas a un paso de lograr la meta... ¿Por qué perdiste esa oportunidad?... ¿Por qué te retirastes?....
Con profunda consternación y algunas lágrimas mal disimuladas, contestó en voz baja: "Si ella no me ahorró un día de sufrimiento... Ni siquiera una hora, es porque no merecía mi amor".



El merecimiento no siempre es egolatría sino dignidad. Cuando damos lo mejor de nosotros mismos a otra persona, cuando decidimos compartir la vida, cuando abrimos nuestro corazón de par en par y desnudamos el alma hasta él último rincón, cuando perdemos la vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión.
Que se menosprecie, ignore, olvide o desconozca fríamente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración o, en el mejor de los casos, desinterés o ligereza. Cuando amamos a alguien que además de no correspondernos desprecia nuestro amor y nos hiere, estamos en el lugar equivocado. Esa persona no se hace merecedora del afecto que le prodigamos.
La cosa es clara: si no me siento bien recibido en algún lugar, empaco y me voy. Nadie se quedaría tratando de agradar y disculpándose por no ser como les gustaría que fuera.
No hay vuelta de hoja: en cualquier relación de pareja que tengas, no te merece quien no te ame, y menos aún, quien te lastime. Y si alguien te hiere reiteradamente sin "mala intención", puede que te merezca pero no te conviene. Retirarse a tiempo con la satisfacción de haber dado lo mejor de nosotros mismos no tiene precio!


La vida es una obra de teatro que no permite ensayos... Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida... antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

5 pervertcoments:

Moone dijo...

wow! algo de pensarse la vdd, y no sólo en una pareja sucede esto, también con la familia o algún amigo y si es estresante la situación.
Me encantó la última frase y como se llama el libro???

Dulce Serena dijo...

Menuda entrada mari, me emocionaste con cada una de tus plabras, por cierto muy sabias.
y llenas de verdad, y como dice madame erotk, no sólo pasa con las parejas, si no con todos los círculos de la sociedad.
un beso y cuidate

Mari Carmen dijo...

Sí chicas pasa con todo el mundo en general, no solo relacionado con una pareja.
Es un extracto de un libro de Walter Riso y si no me equivoco se llama: ¿Amar o Depender?
Que bueno que les gustó, ni se imaginan lo bien que me hizo a mi leer ese fragmento.

glo dijo...

Me encanto tu entrada
tienes mucha razon si algo te hace mal es mejor dejarlo ir y no seguir intentando por que las cosas siempre van a seguir igual.
ademas si alguien te quiere de verdad te querra tal cual eres y no te hara sufrir sino que hara todo lo posible para que eso no pase.
espero que el volverlo a ver no te haga demasiado daño de nuevo y como dije en otra entrada mira al futuro que algo mejor nos traera y aprende del pasado
besos

Anónimo dijo...

hablando de sufrir por la gente...yo la vdd no creo que uno llore en su por que esa persona nos dejo o ya no esta mas...

mas bien lloramos por nosotros mismos, por nuestra perdida,,,por lo que ya no va a ser, por lo que extrañamos, por lo que queremos y mas bien necesitamos que sea...

efectivamente el sufrimiento y el llanto son un exorsismo personal. para poder seguir viviendo o mejro dicho sobreviviendo a las situaciones

Tu mundo...nuestro mundo